6 de julio. A 49 años del Campeón Metropolitano

Marcamos una pequeña época, porque en ese momento primaba la destrucción y nosotros jugábamos sueltos, le dimos un aire de libertad a los hábiles, a los que creían en el fútbol como un juego“. En la construcción final de la frase de Ángel Marcos, el suntuoso capitán del Campeón Metropolitano de 1969, vive el legado más trascendente de ese equipo: transformar el triunfo en un valor cultural. Con la misma paciencia que un orfebre detalla su obra, aquella victoria y de sobremanera la forma de obtenerla, le permitieron a generaciones de chacaritenses adoptar como un dogma ferviente nuestra interpretación del juego y, tras ella, el significado de ganar.

Antes, después…
Ese Chacarita dejó en 1969 un mensaje que se puede absorber con mayor lucidez ahora, 49 años después. En el origen de la victoria, estuvo el cosquilleo dorado de la década del cuarenta y la presunción de un quiebre histórico a mediano termino que anunció el Campeón de 1959. Todo ese paladar, sanguíneo, urgente, estalló en 1969, mediante una simetría perfecta entre la estética y la eficacia, determinando que el uso del balón como elemento comunicador, un formidable espíritu de cuerpo donde uno fue gracias a los otros y la reivindicación del pase como el gesto técnico más importante de  juego, conformaban nuestra identidad, surgida en una época futbolística cruzada por la supervivencia, la cual necesita de compromisos, claro, pero sin tomar ningún tipo de riesgos. Más bien, se fundamenta huyendo de ellos.

El juego
Entonces, Chacarita fue Campeón jugando un fútbol opuesto a la especie conservadora de su tiempo, la cual igualó a la trampa con la victoria (vaya si las Copas Libertadores de finales de esa década son un ejemplo suficiente), como si tuvieran el mismo encanto social. Jugar como lo hizo Chacarita nos comprometió con principios graníticos para entender también la vida. Pues si se juega como se vive, el hecho cultural que se desprende del Campeón de 1969 ratifica que el fútbol es la única actividad que puede convertirse en la revolución perfecta, en la que el juego se oponga a la crueldad, desmitificando la trampa y representando, en nuestro caso, la identidad y la pertenencia que tenemos hacia el club que nos permitió, en tramos crudos de su historia, hasta ser víctimas de nosotros mismos.

¡Salud, Campeón49 años después

Daniel Mancini.

Nota.
Tras el link o en el espacio de esta web denominado Nosotros, se observará el trabajo estadístico más completo que se ha conformado sobre el torneo logrado en 1969, con la producción de la Subcomisión de Prensa de Chacarita Juniors.

Link.
chacaritajuniors.com.ar/el-club/el-campeon-metropolitano-1969/