Así jugó Rivero

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Concepto.

Los datos aportados por Pablo Burgos, video analista del Cuerpo Técnico de Jorge Vivaldo,  sobre la actuación de Diego Rivero en el partido frente a Villa Dálmine funcionan como el reparo administrativo de un cierto orden que mostró el equipo, producto de la decisión de ubicar a Diego como primer interno en el centro del campo.
Veamos por qué los números: el gran porcentaje de pases acertados es producto de la comprensión de Rivero para moverse como pivote, teniendo poco el balón, pero tocándolo mucho (un paradigma del volante central que interpreta correctamente el juego). Acaso, el pase con destino cierto, sea lateral o vertical, el control eficaz, los nulos problemas de perfil al recurrir a los movimientos necesarios a los que obliga la jugada, junto a la velocidad de la circulación de la pelota, marquen la verdadera dinámica del juego. Y a estos datos de concepto, el Burrito le sumó la prudencia para jugar siempre de frente a la cancha y ubicarse religiosamente detrás de la línea de la pelota cuando el rival tuvo la posesión del balón, exponiendo, también, una intuición sensible para correr solamente lo necesario: Entendámoslo así: cuando está protegido, custodiado por sus centrales y con escoltas dotados de un buen espíritu de cuerpo, Diego patrulla celosamente semejante zona crítica con éxito, corre menos y multiplica su rendimiento, debido a que los espacios para la emboscada del adversario son breves, menores y le dan, aun, tiempo y aire para los relevos defensivos.

Atrás
Un dato de la historia: cuando Pastoriza o Chiche Sosa quitaron a Rivero de la banda derecha y le concedieron la bandera del centro del campo junto a Ariel Rosada (2001/2002), el Burrito dispuso de su mejor etapa en Chacarita. Es este un prólogo escaso de la actuación de Diego ante Villa Dálmine, el cual no interviene en lo que sucedió con el equipo. Sólo refiere a las consecuencias de la disposición física y mental del mejor jugador de nuestro equipo en la fecha anterior.

Daniel Mancini.

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