Matías Delgado, «quiero conocer el nuevo Estadio»

Casi un mundo deseado detrás de Matías Delgado, un enganche fenomenal cuya historia vincula a Chacarita con la grandeza espiritual y profesional de Roger Federer. El club, la airada marca que significa su gente, su padre, la partida a Suiza, el escenario social que limita al fútbol argentino y su actualidad, luego de una confesión transformada en un breve detalle periodístico.

Por Ezequiel Gandiaga.

"Quiero conocer el nuevo Estadio, junto a mi familia".
Basel es una ciudad de Suiza, ubicada en la frontera con Alemania y Francia, a orillas del río Rin. La tercera más poblada del país, y la más pasional de todas. Una metrópolis exótica por sus paisajes, sus estructuras medievales de estilo gótico, las cuales conforman un espectáculo único en los atardeceres y, en especial, cuando se pone mansamente el sol. En pocas palabras, un lugar de ensueño.

Basel, o Basilea para nosotros, se hizo conocida hace poco más de 15 años, cuando Roger Federer conquistaba el mundo con sus manos y una raqueta. Aquel grandote con cara aniñada y ojos soñadores declaraba orgulloso sus orígenes. Hoy sigue deslumbrando. Pero, además del tenis, a los suizos les gusta el fútbol. Y lo demuestran con pasión. Ya no es creíble que por el estereotipo del europeo distante y el frío que alcanza temperaturas heladas en invierno, no van a pedir ganar y exigir siempre lo mejor. De hecho, lo hacen.

De lo nuestro, lo mejor 
El equipo de la ciudad, tiene su nombre homónimo. Es un grande a nivel nacional, que ha ganado varias ligas. Afuera de su país, los podios cuestan algo más. Si ha trascendido fuera de casa, realizando papeles históricos no solo para su equipo sino para Suiza, fue gracias a algunos pocos jugadores que llegaron desde distintos puntos del planeta. Uno, conocido por todos, lleva impresa de origen nuestra marca.

Matías Emilio Delgado dejó el fútbol hace pocos meses y rompió en lágrimas en la conferencia de prensa en la que anunció el final de su carrera cuando cientos de hinchas comenzaron a corear su nombre a viva voz en la sala. El enganche, nacido en Rosario y con todas las inferiores hechas en Chacarita, aún se siente jugador. “Mi decisión pasó más que nada por lo físico. El fútbol está cada día más rápido. Hay un montón de piezas que arman el rompecabezas. La despedida fue hermosa, esta ciudad y la gente siempre me han tratado muy bien estuve muy cómodo en mis dos períodos. Estoy en la etapa de transición, pienso que la decisión que tomé fue justa para mí y para todos. Cabe en algún momento decir que a veces vienen ganas de jugar o pensar en cosas así, pero se disuelven. Me vienen flashes por las ganas que siento, en ocasiones, de volver a jugar”.
Cuando Chacarita logró el retorno a la Primera División después de siete años, al mismo tiempo que todos nos enterábamos que Matías no seguiría en el conjunto suizo, la ilusión y la esperanza de verlo un año más con nuestra camiseta comenzó tomar cuerpo. Sin embargo, su vida en Suiza y su decisión acerca de abandonar la actividad fueron definitivas, junto a la presión que tiene regularmente nuestro fútbol con sus protagonistas. “Estamos años luz de ser un país futbolísticamente civilizado, que te permite cometer un error o tener un mal día. Acá lo expresan de otra manera, eso no significa que no nos hayan chiflado cuando jugábamos mal. Si el día de mañana vuelvo, me acostumbraría al toque. Nunca se me pasó no ir a Argentina por eso, no voy por otras cosas. No quise ser egoísta, pues si yo no hubiese jugado nunca en Chaca, hubiera viajado para retirarme, pero están mis hijos, que crecieron acá y se criaron acá, está también mi mujer y es todo un tema moverlos. A veces, me gustaría estar solo y también irme seis meses o un año a la Argentina”.

Pastoriza y después...
Matías es categoría 82. Su padre, Eduardo Emilio, jugó en Chacarita entre 1975 y 1979. Con este dato, surge rápida la asociación sobre el motivo principal que llevó al ex Besiktas a venir a probarse al equipo de San Martín. Sin embargo, la realidad marca otra cosa. “Fue lindo irme a probar a Chaca. No recuerdo llegar por mi viejo, paradójicamente, sino porque mi tío (el hermano de su mamá) era amigo de Enrique Ezequiel Borrelli y así caí. Me acuerdo de Marcelo Venturelli que fue uno de mis primeros entrenadores. Lo que si, mi viejo me hablaba del club”.

Todos recuerdan a Mati con la camiseta 10, en aquel mediocampo de José Omar Pastoriza que deleitaba a propios y extraños, pero sus comienzos en Primera fueron mucho antes. Delgado debutó el 31 de julio de 2000 con Unión de Santa Fe en San Martín, en el Apertura de ese año, luego de haber mantenido la categoría pocos meses antes. A partir de ahí, entre idas y vueltas, cambios de entrenadores y de situaciones, empezó un largo camino hasta consagrarse como titular.
“Debuté un día de tormenta y fui al banco. El técnico era Daniel Córdoba. Yo entrenaba con Primera, pero no jugaba. Después, trajeron a todos jugadores de renombre. Cuando se fue el Profe, vino Chiche Sosa y me borró, junto a muchos otros chicos. Teníamos edad de quinta, pero jugábamos en cuarta y me dirigía Carlitos Pereyra. A los pocos partidos, Chiche me llama de nuevo para que juegue. Empecé como titular frente a Gimnasia de La Plata y luego de una expulsión que sufrimos, me sacó a mí. Nunca más me tuvo en cuenta. Me volvió a borrar. Y después de todo eso, llegó Pastoriza y ahí fue cuando empiezo a tomar ritmo, en un partido contra Vélez en San Martín y, luego de eso, le ganamos a Estudiantes en la Plata con gol de Romero y asistencia mía. A partir de ahí, no salí más”.

Suiza
Ya instalado y consolidado como enganche de Primera División, Matías anotó su primer tanto en el Apertura 2002, en la derrota frente a Independiente por 6 a 2 en la cancha de Vélez (Chacarita fue local en Liniers). Sin embargo, ese equipo tuvo una temporada dispar, logrando el cuarto puesto en aquel torneo (la mejor colocación de Chacarita en Primera desde el tercer lugar logrado en el campeonato Metropolitano de 1971) y luego, el anteúltimo en el Clausura de ese mismo año.

El 10 de agosto de 2003, en el empate 2 a 2 frente a Gimnasia en San Martín, Matías disputó su último partido en Chacarita. “Me quería ir porque estaba jugando muy mal, me habían sacado la 10 y ya era de Tito Pompei. Lo del número es una tontería que tenía por ser chico e inexperto. Estaba triste, en un pozo del que no sabía si iba poder salir. Esa tarde, mi papá me dijo que nos íbamos a Suiza. De casualidad conocía algo porque el Basel había hecho una buena Champions en 2003. Me acuerdo que tenía ganas de cambiar de aire. Aparte Gamboa, que fue compañero mío en el club, se había ido pocos meses antes también a Suiza (Grasshopper)".
Suiza es un país futbolísticamente humilde. Su liga no es de renombre a nivel europeo y sus equipos no se destacan en ningún certamen continental. Pese a esto, más allá de no conocer, Matías se adaptó rápido por la presencia argentina que tenía el Basel. Julio Rossi, el ex delantero de River, y Cristian Giménez, con pasado en el Boca de Caniggia y Maradona, eran sus compañeros. Hoy, Matías Delgado está casado, justamente, con la hermana de Rossi y tienen tres hijos. Su relación y rápida afinidad hizo que el ex volante Funebrero se sintiera como en casa. “Lo más difícil fue el idioma. Te acostumbras rápido a vivir bien. Extrañaba muchísimo, pero cuando tenés que irte por trabajo es distinta la aceptación de lo que sucede. Y yo, como futbolista, que no sé hacer otra cosa más que jugar, me di cuenta que debía sacrificarme. Entonces, me esforcé, ya que sabía que necesitaba generar dinero para mi futuro”.

Nosotros
Hay factores de la Argentina (acaso, vivir en ella) que la convierten en un país difícil de abandonar. Una de ella es la comida, tan típica y particular con respecto al resto del mundo. Cualquiera que tiene la oportunidad de viajar, no deja de mencionar el altísimo nivel de alimentos que tiene nuestro país. En ese contexto, Matías señala rápidamente que en Suiza logra conseguir todos los cortes de carne argentinos y que eso hace más llevadera su vida. Lo que también advierte, ya en otro plano, es le falta de calor popular que se vive en el fútbol local, tomando como ejemplo a nuestro fútbol. “Extrañé mucho salir a la cancha y que explote de gente. Salir a la cancha en Argentina es único. Acá en Basel son muy pasionales, caminás por la calle y tenés gente que te saluda siempre. Es único. Pero, claramente, no se compara”.

El motivo principal por el cual, reconoce, ha perdido alguna referencia de lo que sucede en Chacarita es que “no soy futbolero. Entonces, me cuesta mucho seguir al fútbol. Estoy trabajando en el Cuerpo Técnico del Basel y cuando me preguntan otras cosas, no conozco nada. No me pregunten quién juega de qué, cómo juega, nunca entendí nada. Un error que cometí, quizá, es que soy muy improvisado. Yo entraba a la cancha y pensaba en hacer algo y no analizaba más que eso. En el último tiempo. ya más maduro. entendí muchas cosas y mejoré otras. Yo no entendí nada hasta los 34 años".

Ascenso, Estadio, Roger
Sin embargo, los últimos partidos del torneo de Primera B Nacional anterior. el cual determinó el regreso de Chacarita a Primera División después de siete años, si fueron seguidos por Delgado: “Ví los últimos partidos. Escuché el cotejo con Argentinos por la radio con mi hijo Nicolás. Él es de Chaca. Me cuenta a mí los resultados. Le gusta ver fotos, videos y la hinchada. Yo ví los resúmenes. Me alegré un montón”. 
Además de Nico, de 11 años, Matías tiene dos hijas (Dolores de 9 y Victoria de 4).  "Quiero conocer el nuevo Estadio con mi familia, ya que todos son hinchas de Chacarita", confiesa Matías.
Basel es la casa de Roger Federer. El ex número 1 del mundo del tenis es uno de los deportistas más grandes de todos los tiempos, con récords de Grand Slam obtenidos y cantidad de semanas consecutivas en la cima del ranking mundial de la ATP. El tenista es futbolero, fanático del equipo de su ciudad y tiene como ídolo a Matías Delgado, de quién ya es amigo. "Es un fenómeno, es muy fanático del equipo, del fútbol. Es hincha del Basel por eso habla de nosotros. Cada vez que viene por acá, lo veo. Viene al vestuario, estamos en contacto. Tiene amigos que jugaron conmigo, por eso hay relación. Te hace sentir muy cómodo. Viene y es como hablar con un amigo. En ningún momento te marca lo que es ni quién es”, manifiesta con un destacado y envidiable orgullo.
Matías Delgado es uno de los grandes referentes que ha dado la cantera “Funebrera”, dejando un legado histórico marcado a fuego en uno de los clubes más grandes de Suiza, que ha llegado a tener trascendencia internacional con Matías como conductor. Resta, a la distancia, de parte de toda la gente de Chacarita, agradecerte y decirte que siempre te estaremos esperando en tu casa.

 

 

a.
Ficha de Matías Delgado.
Matías Emilio Delgado. Rosario, Santa Fe. 15 de diciembre de 1982. 35 años. 1,82 metros, 76 kilos. Enganche.

b.
Partidos jugados en Chacarita y goles convertidos.
55 PJ. 5 GC.

c.
Equipos en los cuales jugó y cantidad de partidos.

*
Chacarita Juniors
(2000-2003).

55 PJ, 5 GC. 

**
FC Basel
(Suiza). (2003-2006/2013-2017).

237 PJ, 73 GC.

***
Besiktas
(Turquía) (2006-2010). 

98 PJ, 22 GC.

****
Al-Jazeera
(Emiratos Árabes) (2010-2013). 

54 PJ, 9 GC.

Total de partidos jugados. 444.
Total de goles convertidos. 109.


Imagen.

Gentileza Diario Olé.
Carlos Bairo.

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